Wednesday, July 23, 2008
Orientales

Banco o financiera por delante, shopping por detrás, museo alemán estilo 1970 en los techos. Todo esto evoca, por fuera, el recién restaurado Teatro Solís. Una violenta rampa para sillas de ruedas, como gigantesca cucarda para premiar la corrección política, desfigura todavía más la fachada. Cuando entramos, las luminarias encajadas en el cielo raso confirman la impresión de que nos encontramos en una institución crediticia argentina. La restauración no ha sido tal, sino más bien una destrucción creativa: se ha adaptado golosamente una de las mayores glorias arquitectónicas del pasado de Montevideo a las formas que se creen más eficaces y difundidas del consumo contemporáneo. Parejo destino espera a la Ciudad Vieja, a menos que triunfe el sentido histórico sobre una codicia que ni siquiera calcula bien sus objetivos. La calle Pérez Castellano ya ha sido convertida en un carnaval de colores brillosos y contrastantes. A esto llaman “recuperación de fachadas”. Tampoco aquí hay recuperación ninguna, sino reconversión del pasado en una fantasía de parque temático. Para los arquitectos encargados del proceso, recuperar no significa conservar las estructuras y asegurar su perduración. Principalmente les interesa colorear, si es posible con pinturas sintéticas. El gris de Montevideo era famoso como el de París. Ahora, con el auxilio de una Unión Europea celosa de su primacía, convertirán a la Ciudad Vieja en algo semejante a la falsificación de la Avenida de Mayo de Buenos Aires cuando el Quinto Centenario: una “puesta en valor” que la acercaba en la imaginación de quienes la pergeñaron, y después en los hechos, al distrito Art Decó de Miami, donde todo es color helado de crema. Otra ilusión será pavimentar las calles con falsos adoquines antiguos para después convertirlas en peatonales del falso buen gusto. Aparentemente, Miami es para Buenos Aires el modelo que Buenos Aires ha de ser para Montevideo, y la misma inteligencia busca ahora que la Ciudad Vieja se parezca a la calle Caminito del porteño barrio de La Boca.
Estas impresiones sobre la Ciudad Vieja, que fueron publicadas hace más de dos años como carta de seudónimo lector en el diario El País de Montevideo, son del todo incompletas si no mencionáramos, ahora que es tarde, lo que han hecho con la calle Sarandí, también de la Ciudad Vieja: inmediatamente después unos minitractores iniciaron una destrucción sistemática para transformar la histórica calle en peatonal de baldosas en distintos colores, repartidas por sectores de dos o tres metros, donde entre palmeras semi-crecidas (sí, palmeras) hoy abundan sillas de plástico –allí fuman los turistas y los jóvenes modernos montevideanos. Apenas terminado el proyecto, obras contemporáneas adornaron la calle: temibles objetos hechos de alambre y cemento, otros de maderas y tela, y desde luego el plástico, tan actual. En julio de 2008 esas obras ya no están y solo se las recuerda porque arrancadas de allí solo quedan agujeros: son dos por cuadra. Menudos sustos, aseguran, se llevaron muchos uruguayos noctámbulos y ebrios (es famoso Uruguay como país del whisky) al toparse con ellas. Más aun en los días de viento, en que además las obras hacían ruido.
Yo amo y respeto al Uruguay, y más, mucho más a Montevideo. País laico donde a la Semana Santa los uruguayos llaman Semana del Turismo, y donde conviven los estilos con que se han levantado muchísimos edificios que ostentan una riqueza arquitectónica comparable a los del centro de San Pablo, y aun (sí, aun) a los de Chicago.
Aquellas impresiones y estas que le continúan quieren lamentar eso que los norteamericanos llaman gentrification (y que el castellano llama con mal gusto elitización). Se trata de la destrucción de pedazos históricos de las ciudades para erigir paraísos clasemedieros donde hasta el cielo imaginado por sus creadores querrá ser de color pastel. El fenómeno es mundial: las ciudades quieren dejar de ser ellas y están haciendo todo para perder aquello que las hace únicas, eso que las hace ser lo que son y no, justamente, otra cosa. El modelo a imitar cambia con el tiempo –ayer fue París, hoy alguna o varias ciudades norteamericanas. No cambia, no se modifica sin embargo el anhelo por esa nivelación planetaria. Y, lo que es más desolador, su éxito.
Sergio Di Nucci
Estas impresiones sobre la Ciudad Vieja, que fueron publicadas hace más de dos años como carta de seudónimo lector en el diario El País de Montevideo, son del todo incompletas si no mencionáramos, ahora que es tarde, lo que han hecho con la calle Sarandí, también de la Ciudad Vieja: inmediatamente después unos minitractores iniciaron una destrucción sistemática para transformar la histórica calle en peatonal de baldosas en distintos colores, repartidas por sectores de dos o tres metros, donde entre palmeras semi-crecidas (sí, palmeras) hoy abundan sillas de plástico –allí fuman los turistas y los jóvenes modernos montevideanos. Apenas terminado el proyecto, obras contemporáneas adornaron la calle: temibles objetos hechos de alambre y cemento, otros de maderas y tela, y desde luego el plástico, tan actual. En julio de 2008 esas obras ya no están y solo se las recuerda porque arrancadas de allí solo quedan agujeros: son dos por cuadra. Menudos sustos, aseguran, se llevaron muchos uruguayos noctámbulos y ebrios (es famoso Uruguay como país del whisky) al toparse con ellas. Más aun en los días de viento, en que además las obras hacían ruido.
Yo amo y respeto al Uruguay, y más, mucho más a Montevideo. País laico donde a la Semana Santa los uruguayos llaman Semana del Turismo, y donde conviven los estilos con que se han levantado muchísimos edificios que ostentan una riqueza arquitectónica comparable a los del centro de San Pablo, y aun (sí, aun) a los de Chicago.
Aquellas impresiones y estas que le continúan quieren lamentar eso que los norteamericanos llaman gentrification (y que el castellano llama con mal gusto elitización). Se trata de la destrucción de pedazos históricos de las ciudades para erigir paraísos clasemedieros donde hasta el cielo imaginado por sus creadores querrá ser de color pastel. El fenómeno es mundial: las ciudades quieren dejar de ser ellas y están haciendo todo para perder aquello que las hace únicas, eso que las hace ser lo que son y no, justamente, otra cosa. El modelo a imitar cambia con el tiempo –ayer fue París, hoy alguna o varias ciudades norteamericanas. No cambia, no se modifica sin embargo el anhelo por esa nivelación planetaria. Y, lo que es más desolador, su éxito.
Sergio Di Nucci
Labels: Observaciones urbanas
Tuesday, July 15, 2008
¿La penúltima entrevista de Gore Vidal?

Por Mary Makefield
Mato el tiempo esperando a Gore Vidal en el Claridge: ojeo sus memorias, observo fotografías. Admiro una en especial: Gore a los tres años, en el parque de la casa de su abuelo, en Washington DC. Mira a la cámara, a medias contento, completamente seguro de sí mismo.
“¿Me está esperando?”. A mi derecha, a una altura de silla de ruedas, están los mismos ojos, 80 años después. Nos damos la mano y hago sí con la cabeza. “Bien”, dice Gore Vidal, “vayamos entonces por un trago”, y dirige las ruedas en dirección al bar, ayudado por italianos lindos.
Gene Luther Gore Vidal (se quitó los dos primeros nombres “por razones políticas y estéticas”) ha vivido (como él mismo dice) tres cuartas partes del siglo XX y casi un tercio de la historia de los Estados Unidos de América. Pero no deja que intervenga el drama: fue protagonista de la historia norteamericana, escribió el guión. Compartió fiestas con JFK, durmió con Jack Kerouac, tomó té con André Gide, esquió con Garbo, nadó con Nureyev, viajó con Tennesse Williams y siempre que pudo puso a su némesis, Truman Capote, en su lugar.
Y está aquí ahora, bebiendo whisky con soda: canoso pero siempre apuesto, me mira con sus ojos pálidos, cándidos. Me pone nerviosa. Soy una fan de Vidal. Creo que Perpetual War for Perpetual Peace debería ser bibliografía obligatoria; el volumen de sus memorias, Palimpsesto, es brillante.
Comienzo por sus comienzos. Nina Vidal no fue una madre ideal, ¿no? “No. Era una borracha, un monstruo. Pero yo no la tomaba en serio. Simplemente la ignoraba. Era lo único que podías hacer con ella a menos que quisieras que te asesinara. Pero seamos equitativos, no creo que la mayoría de las mujeres sean buenas madres, o que los hombres sean buenos padres”.
The City and the Pillar provocó un escándalo nacional. Fue, como dijo Bernard Levin, “la primera, y digna, novela norteamericana homosexual”, y fue un bestseller, apenas por detrás de 1984, de Orwell. Pero Vidal no la escribió para hacer lío, la escribió para decir la verdad. “Jimmy era mi otra mitad”, dice. “Creo que los chicos a menudo sienten eso. Me parece que los chicos se enamoran más locamente entre ellos de lo que alguna vez lo hacen con una chica”. ¿Te parece? “Sí, pero luego hay que lidiar con las cosas y todo eso, y tolerar las presiones de la sociedad. A veces son muy felices, a veces no lo son”. ¿Todavía piensa en Jimmy como el gran amor de su vida, teniendo en cuenta que la última vez que lo vio fue hace más de 60 años? “Por supuesto, ¿por qué no?”. Vidal se sorprende. “El amor es una constante. No ha habido mucho en mi vida, por eso le reservo un honorable lugar”.
The City and the Pillar debió arruinar las credenciales políticas de Vidal. Pero, como él mismo dice, “la política vino naturalmente hacia mí” y en 1960 fue candidato para el Estado de Nueva York. Estuvo a punto de ser elegido, y recibió más votos que ningún otro candidato demócrata en 50 años.
Me menciona más de una vez la parcela de terreno que tiene en el Cementerio de Rock Creek, donde los restos de su compañero de tanto tiempo, Howard Auster, han sido enterrados hace unos años, y donde tiene pensado que entierren los suyos. Última pregunta, le anuncio. “¿Qué cosas sueña últimamente?” “Ay, mayormente cosas sobre la muerte”, dice Vidal con calma. “Sueño que sé que estoy muerto, pero trato de persuadir a la gente de que no lo estoy, pero no me quieren creer”. Sonríe, me da la mano y exclama con fingida alarma: “¡Tiene las manos frías!”. Corazón caliente, respondo. “Mi corazón está frío”, dice. Y me da un beso de adiós.
Fragmentos de la entrevista a Gore Vidal -The Spectator, 24 de mayo de 2008, traducción S. D.
Mato el tiempo esperando a Gore Vidal en el Claridge: ojeo sus memorias, observo fotografías. Admiro una en especial: Gore a los tres años, en el parque de la casa de su abuelo, en Washington DC. Mira a la cámara, a medias contento, completamente seguro de sí mismo.
“¿Me está esperando?”. A mi derecha, a una altura de silla de ruedas, están los mismos ojos, 80 años después. Nos damos la mano y hago sí con la cabeza. “Bien”, dice Gore Vidal, “vayamos entonces por un trago”, y dirige las ruedas en dirección al bar, ayudado por italianos lindos.
Gene Luther Gore Vidal (se quitó los dos primeros nombres “por razones políticas y estéticas”) ha vivido (como él mismo dice) tres cuartas partes del siglo XX y casi un tercio de la historia de los Estados Unidos de América. Pero no deja que intervenga el drama: fue protagonista de la historia norteamericana, escribió el guión. Compartió fiestas con JFK, durmió con Jack Kerouac, tomó té con André Gide, esquió con Garbo, nadó con Nureyev, viajó con Tennesse Williams y siempre que pudo puso a su némesis, Truman Capote, en su lugar.
Y está aquí ahora, bebiendo whisky con soda: canoso pero siempre apuesto, me mira con sus ojos pálidos, cándidos. Me pone nerviosa. Soy una fan de Vidal. Creo que Perpetual War for Perpetual Peace debería ser bibliografía obligatoria; el volumen de sus memorias, Palimpsesto, es brillante.
Comienzo por sus comienzos. Nina Vidal no fue una madre ideal, ¿no? “No. Era una borracha, un monstruo. Pero yo no la tomaba en serio. Simplemente la ignoraba. Era lo único que podías hacer con ella a menos que quisieras que te asesinara. Pero seamos equitativos, no creo que la mayoría de las mujeres sean buenas madres, o que los hombres sean buenos padres”.
The City and the Pillar provocó un escándalo nacional. Fue, como dijo Bernard Levin, “la primera, y digna, novela norteamericana homosexual”, y fue un bestseller, apenas por detrás de 1984, de Orwell. Pero Vidal no la escribió para hacer lío, la escribió para decir la verdad. “Jimmy era mi otra mitad”, dice. “Creo que los chicos a menudo sienten eso. Me parece que los chicos se enamoran más locamente entre ellos de lo que alguna vez lo hacen con una chica”. ¿Te parece? “Sí, pero luego hay que lidiar con las cosas y todo eso, y tolerar las presiones de la sociedad. A veces son muy felices, a veces no lo son”. ¿Todavía piensa en Jimmy como el gran amor de su vida, teniendo en cuenta que la última vez que lo vio fue hace más de 60 años? “Por supuesto, ¿por qué no?”. Vidal se sorprende. “El amor es una constante. No ha habido mucho en mi vida, por eso le reservo un honorable lugar”.
The City and the Pillar debió arruinar las credenciales políticas de Vidal. Pero, como él mismo dice, “la política vino naturalmente hacia mí” y en 1960 fue candidato para el Estado de Nueva York. Estuvo a punto de ser elegido, y recibió más votos que ningún otro candidato demócrata en 50 años.
Me menciona más de una vez la parcela de terreno que tiene en el Cementerio de Rock Creek, donde los restos de su compañero de tanto tiempo, Howard Auster, han sido enterrados hace unos años, y donde tiene pensado que entierren los suyos. Última pregunta, le anuncio. “¿Qué cosas sueña últimamente?” “Ay, mayormente cosas sobre la muerte”, dice Vidal con calma. “Sueño que sé que estoy muerto, pero trato de persuadir a la gente de que no lo estoy, pero no me quieren creer”. Sonríe, me da la mano y exclama con fingida alarma: “¡Tiene las manos frías!”. Corazón caliente, respondo. “Mi corazón está frío”, dice. Y me da un beso de adiós.
Fragmentos de la entrevista a Gore Vidal -The Spectator, 24 de mayo de 2008, traducción S. D.
Labels: entrevistas
Saturday, July 12, 2008
Instantes Sonoros 08
Fabiana Galante y Jorge Mancini vienen realizando desde hace tiempo un ciclo de improvisaciones con músicos invitados. Bajo el título de Instantes Sonoros, todos los segundos domingos de cada mes se reúnen en Domus Artis (Triunvirato 4311), en el bonito barrio de Villa Urquiza, un selecto grupo de experimentadores que nos recuerdan que la improvisación, por fortuna, goza de buena salud en nuestro país.
Mañana será el turno de Jorge Haro con sus Construcciones en tiempo real, 25 minutos de procesamiento sonoro en vivo con materiales acústicos y electroacústicos. Posteriormente Santiago Peresón hará un set solista con su laptop. Para el gran final proponen Buque Factoría, una banda que el propio Peresón integra junto a los anfitriones y a las artistas Andrea Fasani y Claudia Toro, a la que describen misteriosamente como un " performático grupo de experimentación sonora navegando en poéticos mares de wincofones."
Habrá que darse una vuelta por allí para saber de que se trata. Como bonus track estarán los fantásticos videos de Carlos Murat, incansable archivista en ese formato de la experimentación made in Argentina y también de la que se desarrolla en la escena internacional.
He ido varias veces y debo decir que es una excelente forma de pasar la tarde-noche del domingo. Las propuestas son abiertas, incluyen músicos que provienen de diversas disciplinas, y atraviesan por igual la eléctronica y la improvisación con instrumentos acústicos y eléctricos.
Los videos se pasan a las 18hs y las performances comienzan a partir de las 20hs. Para reservas pueden llamar al 4522-8294.
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Mañana será el turno de Jorge Haro con sus Construcciones en tiempo real, 25 minutos de procesamiento sonoro en vivo con materiales acústicos y electroacústicos. Posteriormente Santiago Peresón hará un set solista con su laptop. Para el gran final proponen Buque Factoría, una banda que el propio Peresón integra junto a los anfitriones y a las artistas Andrea Fasani y Claudia Toro, a la que describen misteriosamente como un " performático grupo de experimentación sonora navegando en poéticos mares de wincofones."
Habrá que darse una vuelta por allí para saber de que se trata. Como bonus track estarán los fantásticos videos de Carlos Murat, incansable archivista en ese formato de la experimentación made in Argentina y también de la que se desarrolla en la escena internacional.
He ido varias veces y debo decir que es una excelente forma de pasar la tarde-noche del domingo. Las propuestas son abiertas, incluyen músicos que provienen de diversas disciplinas, y atraviesan por igual la eléctronica y la improvisación con instrumentos acústicos y eléctricos.
Los videos se pasan a las 18hs y las performances comienzan a partir de las 20hs. Para reservas pueden llamar al 4522-8294.
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Thursday, July 10, 2008
Más liviano que el aire: el retorno de Daddy y los de Helio
Mañana viernes a las 21.30 hs. vuelve a presentarse en el Espacio Ecléctico (Humberto Primo 730) Daddy Antogna junto a los de Helio. Se trata del grupo que el legendario baterista Daddy (ex Orion's Beethoven y Ave Rock) tiene desde hace algunos años junto a Alan Courtis (ex Reynols) en guitarra y la base rítmica de Las Orejas y la Lengua (Nicolás Diab en bajo y Fernando de la Vega en batería). La entrada cuesta $15 y pueden reservar llamando al 4307-1966. Dos generaciones de rockeros que, a juzgar por otras presentaciones en las que estuve, suelen rockear de lo lindo, sin renunciar nunca a ese toque experimental regado por generosas dosis de sentido del humor.
La banda está mezclando ahora mismo su primer disco, de título Viva Belize. Dicen además que el viernes 29 de agosto a las 19hs. se presentará en la Biblioteca Nacional un documental de Tomás Grounauer sobre la accidentada vida de Daddy: Más liviano que el aire: Daddy Antogna y los de Helio.
Como dirían mis amigos españoles, "estais avisados".
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La banda está mezclando ahora mismo su primer disco, de título Viva Belize. Dicen además que el viernes 29 de agosto a las 19hs. se presentará en la Biblioteca Nacional un documental de Tomás Grounauer sobre la accidentada vida de Daddy: Más liviano que el aire: Daddy Antogna y los de Helio.
Como dirían mis amigos españoles, "estais avisados".
Labels: noticias
Sunday, June 22, 2008
Humor ruso
Una cosa sí era mejor en la Unión Soviética bajo el régimen comunista: el humor. En los días apenas pasada la Revolución, los rusos solían reírse con bromas como esta:
Una vieja campesina visita el zoológico de Moscú, y al ver un camello por primera vez en su vida dice: “¡Ay mi Dios, qué le han hecho los bolcheviques a los caballos!”.
A medida que las cosas empeoraban, los chistes –anekdoty- mejoraban. Ben Lewis ha escrito “una historia del comunismo contada a través de chistes comunistas”, bajo el titulo, adecuadamente apenas ridículo, de Hammer & Tickle [algo así como El Martillo & El Cosquilleo, creo]. Muchos de los chistes eran sobre gente que había sido enviada a campos de concentración solo por contar chistes [como muestra para el caso de la República Democrática Alemana ese excelente film del debutante Florian Henckel von Donnersmarck, La vida de los otros, aunque allí el destino de nuestro penoso bromista es la degradación laboral, no la cárcel]:
Un juez está sentado en algún rincón de la corte, convulsionado por la risa. “¿Que le parece tan gracioso?”, pregunta alguien, un funcionario. “Acabo de escuchar el chiste más gracioso en toda mi vida”. El funcionario le pide que se lo repita. “No puedo. Acabo de sentenciar a alguien a cinco años de prisión por hacer eso”.
Un chiste en relación a las grandes obras de ingeniería es el siguiente:
El margen derecho del Mar Blanco ha sido cavado por los que contaron chistes anti-comunistas.
¿Y el izquierdo?
Por quienes los oyeron.
Los chistes judíos fueron particularmente populares entre judíos. “¿Cómo hace un judío ruso inteligente para hablar con un judío ruso bobo? Por teléfono, desde Nueva York”.
Y hay de otro tipo de chiste que ha derivado de las dificultades en relación a las publicaciones en la URSS, y en particular a ese recurso revolucionario, pero de verdad, llamado samizdat:
Una mujer le lleva a un tipógrado un ejemplar de La Guerra y la Paz. “¿Por qué quiere que copie esto? Si usted sabe que lo puede comprar en los negocios”. “Ya sé –contesta ella-, pero es que quiero que lo lean mis hijos”.
Fragmentos de uno de los comentarios que componen la sección NB del Times Literary Supplement, del 6 de junio de 2008 –traducción, Sergio Di Nucci.
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Una vieja campesina visita el zoológico de Moscú, y al ver un camello por primera vez en su vida dice: “¡Ay mi Dios, qué le han hecho los bolcheviques a los caballos!”.
A medida que las cosas empeoraban, los chistes –anekdoty- mejoraban. Ben Lewis ha escrito “una historia del comunismo contada a través de chistes comunistas”, bajo el titulo, adecuadamente apenas ridículo, de Hammer & Tickle [algo así como El Martillo & El Cosquilleo, creo]. Muchos de los chistes eran sobre gente que había sido enviada a campos de concentración solo por contar chistes [como muestra para el caso de la República Democrática Alemana ese excelente film del debutante Florian Henckel von Donnersmarck, La vida de los otros, aunque allí el destino de nuestro penoso bromista es la degradación laboral, no la cárcel]:
Un juez está sentado en algún rincón de la corte, convulsionado por la risa. “¿Que le parece tan gracioso?”, pregunta alguien, un funcionario. “Acabo de escuchar el chiste más gracioso en toda mi vida”. El funcionario le pide que se lo repita. “No puedo. Acabo de sentenciar a alguien a cinco años de prisión por hacer eso”.
Un chiste en relación a las grandes obras de ingeniería es el siguiente:
El margen derecho del Mar Blanco ha sido cavado por los que contaron chistes anti-comunistas.
¿Y el izquierdo?
Por quienes los oyeron.
Los chistes judíos fueron particularmente populares entre judíos. “¿Cómo hace un judío ruso inteligente para hablar con un judío ruso bobo? Por teléfono, desde Nueva York”.
Y hay de otro tipo de chiste que ha derivado de las dificultades en relación a las publicaciones en la URSS, y en particular a ese recurso revolucionario, pero de verdad, llamado samizdat:
Una mujer le lleva a un tipógrado un ejemplar de La Guerra y la Paz. “¿Por qué quiere que copie esto? Si usted sabe que lo puede comprar en los negocios”. “Ya sé –contesta ella-, pero es que quiero que lo lean mis hijos”.
Fragmentos de uno de los comentarios que componen la sección NB del Times Literary Supplement, del 6 de junio de 2008 –traducción, Sergio Di Nucci.
Labels: Viñetas
Monday, June 09, 2008
Mediodía en el Malba

Vuelve con este pequeño texto, en lo que esperamos sea un regreso con gloria, la pluma de nuestro amigo dilecto Sergio Di Nucci, quien promete retomar las colaboraciones frecuentes que solía enviar antaño. Abajo encontrarán un extenso artículo sobre Stockhausen de otro reincidente, el no menos dilecto y amigo Daniel Varela. Y hasta yo, Norberto Cambiasso, venceré mi proverbial pereza y postearé más seguido. Una forma de calentar motores para la nueva versión de Esculpiendo Milagros en papel, que sólo espera a que aparezca un encantador y desaforado financista que nos otorgue la módica seguridad de que no tendremos que cerrar después del primer número. Gente hay y de la buena, ideas sobran, falta el metálico. Si saben de alguien, please, soplen. Mientras, aquí mantendremos encendida la llama.
Son a veces curiosas las reacciones de la gente común ante una obra contemporánea. Para felicidad de sus impulsores, y en especial de su creador el español Jaume Plensa, desde su erección, y cuando al fin llega el calor, decenas de niños y niñas –latinos, morenos, asiáticos y blancos- corren y pelean, juegan, se mojan semidesnudos en la Crown Fountain de la ciudad de Chicago. Se trata de dos grandes torres que echan chorros de agua y muestran por medio de pantallas rostros de ciudadanos anónimos. Todo un éxito la reacción, ya que esta fuente se ha convertido entonces en la primera fuente “dinámica” de la historia –la idea de fuente “ha nacido bajo el concepto de inmovilismo”- ¿y qué mejor que propiciar, y lograr, el contacto humano en estas, las nuestras, “sociedades deshumanizadas”?
Los vecinos del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, los automovilistas o pasajeros que pasen por la Av. del Libertador, pero sobre todo los visitantes, verán sobre su explanada, porque es imposible no verla, una gran torre repleta de luces que por momentos se prenden, y por momentos se apagan. Las luces son verdes, amarillas y rojas, y se encienden las de los niveles más elevados de la torre –allí el rojo reina- cuando se intensifica el ruido callejero. Si la obra tiene pretensiones ambientales o sociales o políticas en términos amplios –la contaminación sonora en las grandes urbes, etc.-, así no lo han entendido los escolares que salían del museo cargando objetos desconcertantes hechos de tergopol y palitos –todos somos artistas, les han enseñado seguramente adentro. Amontonados a los pies de la torre, los niños iniciaron una terrible competencia de gritos: la idea era lograr encender las luces rojas de arriba.
Los vecinos del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, los automovilistas o pasajeros que pasen por la Av. del Libertador, pero sobre todo los visitantes, verán sobre su explanada, porque es imposible no verla, una gran torre repleta de luces que por momentos se prenden, y por momentos se apagan. Las luces son verdes, amarillas y rojas, y se encienden las de los niveles más elevados de la torre –allí el rojo reina- cuando se intensifica el ruido callejero. Si la obra tiene pretensiones ambientales o sociales o políticas en términos amplios –la contaminación sonora en las grandes urbes, etc.-, así no lo han entendido los escolares que salían del museo cargando objetos desconcertantes hechos de tergopol y palitos –todos somos artistas, les han enseñado seguramente adentro. Amontonados a los pies de la torre, los niños iniciaron una terrible competencia de gritos: la idea era lograr encender las luces rojas de arriba.
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Monday, June 02, 2008
La casa del sol naciente: rock y experimentación en el Japón de posguerra
Como todos los años, comienzo mi taller privado, que este año versará sobre el rock japonés y sus relaciones con la vanguardia artística y la nueva izquierda de la época. Este es el programa:
1- Japón en la posguerra: Del sueño imperial a la humillación de la derrota. Ocupación norteamericana y democracia inducida. Primeros vestigios de la cultura popular bajo el signo de la decadencia y el nihilismo. El despegue capitalista de los ’60: crecimiento económico y afluencia material. Big Business y democracia unipartidista. Relaciones carnales con Estados Unidos: el Tratado de seguridad mutua (ANPO) y la complicidad en la guerra de Vietnam. El pop en los ’60: Eleki guitars y Group Sounds. Los Beatles llegan a Japón.
2- Experimentación a la japonesa I: Del Group Ongaku a Taj Mahal Travellers. El antecedente de MAVO en la década del ’20. Gutai Art Association: la acción como forma radical del automatismo. Diferencias con el automatismo psíquico del surrealismo. La expresión como acto físico que materializa el pensamiento (Asger Jorn) Group Ongaku: improvisación corporal, performance y automatismo de la duración. Taj Mahal Travellers: del tiempo estático a la improvisación en tiempo real. Una geografía de los sonidos naturales.
3- Experimentación a la japonesa II: Del arte de acción a la música de acción: Las Yomiuri Indépendant Exhibitions (1949-1963) El movimiento contra el ANPO y los primeros gérmenes de un arte político. Acciones y Happenings: Kyushu Ha, Neo-Dadaism Organizers. Las intervenciones callejeras de Hi-Red Center y la pata japonesa de Fluxus. Toshi Ichiyanagi introduce a John Cage y Yoko Ono pasa desapercibida. El Jikken Koubou Experimental Workshop: Toru Takemitsu, Kuniharu Akiyama, Joji Yuasa y la música para cintas.
4- New Left y los orígenes del underground rockero: de las guerrillas folk al Japanese Red Army. La nueva izquierda y la lucha contra la renovación del ANPO. Rebelión estudiantil: Zengakuren y Zenkyoto. Del folk decadente de The Jacks al folk guerrillero de Zuno Keisatsu. Murahachibu y la esencia del underground. La ley nº 70 y la escena de los futens. Zerojigen, Maru Sankaku Shikaku y los conciertos callejeros. Acid Seven Group y los free festivals. El conflicto de Sanrizuka y el Genya Concert. Declaration of World War: la formación del Ejército Rojo Japonés. El secuestro del Yodo-Go y el ostracismo de Les Rallizes Dénudés.
5- Teatro experimental y anti-arte a finales de los ’60: Danza Butoh y el teatro underground de Angura. La leyenda de Shuji Terayama: Tenjo Sajiki, J. A. Caesar y los Tokyo Kid Brothers. ByKyioto: negarse a hacer como crítica institucional del arte. La expo ‘70 de Osaka y el Experiments in Art and Technology (E.A.T.)
6- El underground cumple su mayoría de edad. Rock japonés en los primeros ’70: La debacle de Hair. De Apryl Fool a Food Brain. Izuko Orita y el comienzo de las Supersessions: Love Live Life + 1 y People’s Ceremony. Yuya Uchida y un hard-rock que se atreve a decir su nombre: de Flowers a Flower Travellin Band. Los amigos de Chen y Speed, Glue and Shinki. La conexión filipina. La explosión del hard y el heavy: Blues Creation, Too Much, Pyg y otros pesados.
7- Del free jazz al free rock. La escena de los jazz kissa. El culto a Miles Davis. De Akira Ishikawa a Masahiko Satoh. La influencia de Wolfgang Dauner. La conexión con Stomu Yamashita. El free más libre del mundo: Kaoru Abe y Masayuki Takayanagi. Keiji Haino y un rock liberado de la camisa de fuerza del rock: de Lost Aaraaff a Fushitsusha.
8- El rock a mediados de los ’70 o la voluntad de mantener la llama encendida. Misteriosos eventos comunales: Karuna Khyal y Brast Burn. Psicodelia hippie y Kosmische Musik: de Far Out a Far East Family Band. I/E: un clásico electrónico que provino de la nada.
Si les suena interesante, pueden escribirme a esculpiendo@gmail.com para más información. Las reuniones son semanales y se harán en mi depto. de Almagro, el costo es de $150 por mes (creo que razonable teniendo en cuenta la inflación), la duración aproximada, unos cuatro meses. Horario a convenir. Toda difusión extra que puedan hacer será agradecida.
saludos para todos y espero que les guste la propuesta...
Ci vediamo
Norberto
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1- Japón en la posguerra: Del sueño imperial a la humillación de la derrota. Ocupación norteamericana y democracia inducida. Primeros vestigios de la cultura popular bajo el signo de la decadencia y el nihilismo. El despegue capitalista de los ’60: crecimiento económico y afluencia material. Big Business y democracia unipartidista. Relaciones carnales con Estados Unidos: el Tratado de seguridad mutua (ANPO) y la complicidad en la guerra de Vietnam. El pop en los ’60: Eleki guitars y Group Sounds. Los Beatles llegan a Japón.
2- Experimentación a la japonesa I: Del Group Ongaku a Taj Mahal Travellers. El antecedente de MAVO en la década del ’20. Gutai Art Association: la acción como forma radical del automatismo. Diferencias con el automatismo psíquico del surrealismo. La expresión como acto físico que materializa el pensamiento (Asger Jorn) Group Ongaku: improvisación corporal, performance y automatismo de la duración. Taj Mahal Travellers: del tiempo estático a la improvisación en tiempo real. Una geografía de los sonidos naturales.
3- Experimentación a la japonesa II: Del arte de acción a la música de acción: Las Yomiuri Indépendant Exhibitions (1949-1963) El movimiento contra el ANPO y los primeros gérmenes de un arte político. Acciones y Happenings: Kyushu Ha, Neo-Dadaism Organizers. Las intervenciones callejeras de Hi-Red Center y la pata japonesa de Fluxus. Toshi Ichiyanagi introduce a John Cage y Yoko Ono pasa desapercibida. El Jikken Koubou Experimental Workshop: Toru Takemitsu, Kuniharu Akiyama, Joji Yuasa y la música para cintas.
4- New Left y los orígenes del underground rockero: de las guerrillas folk al Japanese Red Army. La nueva izquierda y la lucha contra la renovación del ANPO. Rebelión estudiantil: Zengakuren y Zenkyoto. Del folk decadente de The Jacks al folk guerrillero de Zuno Keisatsu. Murahachibu y la esencia del underground. La ley nº 70 y la escena de los futens. Zerojigen, Maru Sankaku Shikaku y los conciertos callejeros. Acid Seven Group y los free festivals. El conflicto de Sanrizuka y el Genya Concert. Declaration of World War: la formación del Ejército Rojo Japonés. El secuestro del Yodo-Go y el ostracismo de Les Rallizes Dénudés.
5- Teatro experimental y anti-arte a finales de los ’60: Danza Butoh y el teatro underground de Angura. La leyenda de Shuji Terayama: Tenjo Sajiki, J. A. Caesar y los Tokyo Kid Brothers. ByKyioto: negarse a hacer como crítica institucional del arte. La expo ‘70 de Osaka y el Experiments in Art and Technology (E.A.T.)
6- El underground cumple su mayoría de edad. Rock japonés en los primeros ’70: La debacle de Hair. De Apryl Fool a Food Brain. Izuko Orita y el comienzo de las Supersessions: Love Live Life + 1 y People’s Ceremony. Yuya Uchida y un hard-rock que se atreve a decir su nombre: de Flowers a Flower Travellin Band. Los amigos de Chen y Speed, Glue and Shinki. La conexión filipina. La explosión del hard y el heavy: Blues Creation, Too Much, Pyg y otros pesados.
7- Del free jazz al free rock. La escena de los jazz kissa. El culto a Miles Davis. De Akira Ishikawa a Masahiko Satoh. La influencia de Wolfgang Dauner. La conexión con Stomu Yamashita. El free más libre del mundo: Kaoru Abe y Masayuki Takayanagi. Keiji Haino y un rock liberado de la camisa de fuerza del rock: de Lost Aaraaff a Fushitsusha.
8- El rock a mediados de los ’70 o la voluntad de mantener la llama encendida. Misteriosos eventos comunales: Karuna Khyal y Brast Burn. Psicodelia hippie y Kosmische Musik: de Far Out a Far East Family Band. I/E: un clásico electrónico que provino de la nada.
Si les suena interesante, pueden escribirme a esculpiendo@gmail.com para más información. Las reuniones son semanales y se harán en mi depto. de Almagro, el costo es de $150 por mes (creo que razonable teniendo en cuenta la inflación), la duración aproximada, unos cuatro meses. Horario a convenir. Toda difusión extra que puedan hacer será agradecida.
saludos para todos y espero que les guste la propuesta...
Ci vediamo
Norberto
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